Es un padecimiento crónico (de larga evolución), muy común, que afecta alrededor del 4% de la población, predominando en mujeres con una relación de 9-11 por cada hombre. Se caracteriza por dolor generalizado, lo cual quiere decir que si bien frecuentemente es muscular, también puede sentirse en articulaciones o cualquier otra parte del cuerpo. Frecuentemente hay hipersensibilidad generalizada incluyendo algunas zonas específicas que llegan a ser de utilidad en la exploración para el diagnóstico. A su vez suele acompañarse de fatiga extrema que no mejora con el reposo, trastornos del sueño, rasgos de depresión o ansiedad.

Frecuentemente al indagar en los antecedentes del paciente desde niños suelen tener una personalidad perfeccionista o introvertida. A su vez se ha relacionado con personas que desarrollan actividades estresantes o con gran responsabilidad. Si bien el padecimiento puede iniciar de forma paulatina, en ocasiones puede ser desencadenado por un trauma físico o psicológico. Es decir posterior a infecciones, cirugías, accidentes, periodos de estrés físico o emocional.

Se desconoce la causa de la fibromialgia, si bien se dice que es multifactorial. Sin embargo las principales investigaciones, se han enfocado al estudio del funcionamiento del sistema nervioso autónomo, que funciona entre otras cosas como un sistema de respuesta al estrés.

El sistema nervioso autónomo es una red nerviosa muy compleja que mantiene el equilibrio funcional del organismo. Mantiene la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria, y el funcionamiento normal de los órganos internos. El estrés es cualquier estímulo físico o emocional que altere el equilibrio del organismo. Actualmente se propone que la fibromialgia es un intento fallido del sistema nervioso autónomo para adaptarse a un medio ambiente hostil, o que favorece que después de un evento disparador (trauma físico, emocional) se desate en individuos susceptibles un exceso en la producción de adrenalina y otras sustancias que favorecen el dolor.

La noradrenalina es capaz de sensibilizar a los receptores del dolor y así inducir dolor e hipersensibilidad generalizados; además de que se perpetúa la producción de diferentes sustancias que promueven el dolor como la sustancia P. A su vez se ha mostrado que se forman anormalidades en las terminaciones nerviosas que favorecen que los estímulos normalmente no dolorosos como el tacto o contacto con la ropa puedan ser dolorosos. Por todo esto, el dolor de la fibromialgia es “neuropático”, pues se acompaña de sensaciones anormales como quemazón, hormigueo, choques eléctricos, molestia al usar ropa apretada, entre otras.

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